jueves, 8 de mayo de 2025

Ya no tengo dudas


Hace 6 años pensé que íbamos a volver a matarnos 
era como una banda negra 
translúcida 
en lo alto de un campo visual
me daba gana de dudarlo 
pero bajando la mirada a un libro
a una fotografía 
parecía que se me iba olvidando. 
 
Ahora tengo una puñalada de baba 
en el pecho clavada 
una angustia negra 
una certidumbre de lo fiero: 
nos vamos a volver a matar 
 
No leo más que guerra económica 
solo escucho guerra económica 
pero preveo guerra 
a solas 
una indeleble certeza de que vamos a sufrir. 
 
Los pusilánimes no sabemos atacar 
no sabemos unirnos 
a los demás patriotas 
solo me lío a puñetazos por la infancia 
por un arrebol inocente 
me hago de la legión extranjera 
y peleo en mi niñez 
 
No tengo nada de qué escribir 
nada que decir 
se me han desprendido las ideas 
y su locura 
ante la visión de lo fatídico
la brisa dura 
la panza blanca lunar 
de los misiles 
 
He calculado 
con los dedos de una mano 
que en unos 5 años 
nos matamos
no como ahora 
a lo grande. 
 
En estos 5 años 
más o menos 
Tú 
¿Qué harás? 
¡Dime! 
¿Te prepararás para la guerra? 
¿Ahorrarás mucho? 
¿Comprarás oro quizás? 
¿Comprarás una escopeta repetidora?
¿Comprarás papel higiénico?
Yo no voy a ir a ningún sitio. 
 
 La fatalidad es mi montura. 

 

 A. R.

miércoles, 7 de mayo de 2025

Allegados

Allegados


El espacio libre entre los cuerpos

Es más importante que el que hay dentro de los cuerpos.

Todos esos objetos sanguíneos 

Que pueblan ese espacio

Son los últimos lazos

Entre dedos 

Corazon

Ojos.


Ese

Crisol

Donde flotan

En la hemorragia del tiempo

En el espacio condenado a separar

Es el protagonista de la transcripción de ARN

ahí flotan los 40 en bastos

Y la copa de pacharán 

La mirada 

la bala

Odio.


No

Olvidemos

Las sombras

Y

El aliento en las nucas

También anidan en esta maldita oquedad 

Donde extiende sus alas

Esta insana

Otredad

Hiel.


Para 

Los adentros

No sabemos nada

Los latidos dentro de la cabeza

Los dolores inexplicables en las visceras huecas

Los ecos mates en las glándulas secretoras de ánimos

Ese desconocido alicate en la espalda

La lengua huera bífida

Reseca de baba

Pegajosa

Vil.


Claro

Mucho mejor 

Fuera en el campo

Donde los balazos son letras

Los salivazos una paleta de colores

Las hostias vuelan saltando las  muelas por los suelos

los vasos se rompen en lágrimas 

Paraguazos sin lluvia 

allegados

miel.





domingo, 22 de septiembre de 2019

A DECIR VERDAD


Años de envolvimiento,
de desconocimiento,
extrañamiento,
miento y miento.
La verdad…

¿Quién la sabe?
¿Quién la siente?
Y en la boca de la fuente
¿Quién no me miente?

La verdad no sabe de tiempo
Ni de lugar
Solo chirría entre nuestros dientes
Zumba tras las hojas
Del cuento.

¿Cómo dar forma sincera a
Nuestra sombra?
Si no tenemos todas las palabras

Tenemos algunas:

Nacido entrambas aguas
Euforia de biberones
Rabia en el acné
Libro de instrucciones
Confusión alérgica
Vagina pelona
Cojones ralos
Eres otro humano
Responsabilidad sonora
Bla-bla-bla....

No hay palabras suficientes
Solo hay las necesarias.

La verdad es solo lo necesario
Contemos solo la verdad
La que necesitamos contar
Necesidad y verdad
Una identidad.

Que las explicaciones mienten

Es sabido

Que hay otra manera
Otro camino

Evidente

Os lo cuento
Os conmino
Escribid
Rezad
Recitad
Un cuento
Un relato titulado:

Olvido y necesidad

Haced un no discurso
Un collage
Un andamio pírrico
Dad la vuelta al espejo
Doblad las curvas
Hasta ser esquinas
Recorred la salida adentro.

¡Corred y corred!
¡Quietos!

Ved con ceguera profunda
La poesía abre la vereda
Libera de discurso
De coherencia
De apariencia
Desbroza la conciencia
Descerraja los pasadores
Suelta los olores
Orea de miasmas y de humores.

A decir verdad
Sólo si nos zambullimos
No sirve solo nadar
Encontramos nuestra necesidad
Nuestra vera necedad.

La curvilínea hilera
De hayas plateados
Tiene uno torcido
Que lanza su sombra
Oblicua a las demás
Esa es la verdad.

Una diferencia imperceptible
Donde la verdad vive
Que cambia el sol
Y la sombra medra
El plata se adora
Y con el ocaso
Solo son blancas sombras
Que tiñe la luna.


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sábado, 27 de julio de 2019

Seguir vigilante en los sueños

“...Soñé que estaba despierta,
me desperté y vi que estaba dormida”.

Pasaje de Llantos Nocturnos: Fuertes, Gloria.  “Obras incompletas.”.

SOLO DESPERTAMOS A RATOS

Vi que estaba ciego,
abrí lo ojos y tus ojos me cegaron.
Abrí tu bolso vacío,
Lo volqué y salieron numerosos cantos.
Pesaban como demonios, 
demonios buenos.

Caí por los rojos riscos
leyendo a santurrones
con ganas de follarnos a todos
caí y caí 
agarrandome de las venas 
que colgaban
pero eran muy azules
no sostienen.

Despierto muy cansado 
durante todos estos sueños
tan inquietos
no suelo respirar 
y así me levanto
dormido otra vez.

Los peores son los de las balsas,
y dicen de los de caer,
esos no son nada,
los de los ahogados
esos si que te dejan sin respiración.

¿Qué nos está pasando,
que en los sueños 
no salvamos a los de las balsas?

Me ahogo solo de despertar 
aunque cojo algo de aire 
al ver tus niñas
Mujer.
Solo respiro en tu regazo
ese si que era un sueño reparador 
hasta que me duerma
y no respire jamás.









jueves, 9 de mayo de 2019

SÁBADO A LA NOCHE HACIENDO CAMAS

SÁBADO A LA NOCHE HACIENDO CAMAS

Doblo sábanas
Estiro la cama
Cubro el rostro
Cierro los ojos.

Doblo y doblo
Sobre la nariz
Afilada del tiempo
Sábana escasa

Que
abro los párpados
Guillotinas ausentes
Ventanas al raso
Abiertas marengo

No hay ya
Vahos en tu ventana
Ni aliento
Doblo y doblo
Sábanas
No lo siento

Los pego
Los párpados
Que no me vean
Esos ojos satén
Desde el fondo
Doy mal perfil

Orejas cereza
Resonando ecos
De ayer mismo
No volverán
A oír besos.

Labios
Que pego
Contra la ignominia
Maleables de muertos
Ceniza y alquimia

Compongo la postura
Decir adiós
De cualquier manera
No es delicado.


Todo ok
Listo
No estoy triste
Doblo sábanas
Miro adentro
De oscuras ventanas
De otros.

De momento.

miércoles, 3 de abril de 2019

Patios y andamios

Mirar
desde mi ventana guillotina
mi patio
visto desde el quinto
sin ascensor posible
era como mirar
desde la boca
de una botella de Licor 43.

En el fondo era un polígono muy irregular
en el bajo hacía que vivía
un conductor de funicular
los sábados sonado
llenaba el patio de desidia.

En calzoncillos blancos
y camiseta de tirantes
corría a los gatos.

Borracheras miserables.

Yo con las uñas negras
asistía jocundo
con mi mazinguer en la otra
afligido
por no poder lanzar mis pechos
como misiles
al fondo de Afrodita
al fondo del patio. 

Mi patio
enjambrado de vidas,
que anidan pendiendo
su centrífuga felicidad
de abigarrados colores
entre los diferentes tendederos y voladizos.

Que las golondrinas muy negras
rasan las ventanas de guillotina
rebotando de pared en pared
rechinando en el aire enrarecido
haciendo a los gatos correr.

Llegaron los obreros jóvenes
y sacaron bajo el casco blanco
un sinfín de tubos y pasadores
pasarelas y conversaciones.

Cual enredadera en el viejo muro
del cementerio vivo
de mi viejo patio
de codos y de manos
de hombros y de pechos
de ansias y anhelos
se alza espeso un flamante andamio.

Por donde trepan mis gatos
de la infancia pelona
huyen de toda esa grasa parda
de la camiseta de tirantes.

Vienen todos al quinto
y tiernamente me arañan
los labios y los párpados
y río, y río
mientras a manotazos
las golondrinas espanto…

En mi patio se trabajó arduo:

Cuando las hojas de los plátanos de sombra
que flanqueaban el cementerio
en los otoños de viento sur
atoraban
tanto y tanto sumidero
las lluvias postreras
anegaban
los aleros volantes
desbordados vertían chorretones de salitre
sobre mis ojos blandos
entonces
el andamio arborescente
vino a guarecer todos los gatos negros.

Ese andamio que sostuvo
tantas y tantas tetas
esas maletas de madera
esos corazones jóvenes arrancados
de la tierra.

Todavía hoy guardo antiguos recuerdos :

Unas gotas salitrosas del alero,
arañazos en mis comisuras,
tornillitos de andamio enmohecidos
jirones de camiseta
y una codicia jamás domeñada
por los pechos de cualquier Afrodita.

viernes, 22 de junio de 2018

No temo al rocío.


Nunca temí al rocío
ni a oler las pesadas rosas
en los anocheceres sin luna
de octubre.

Las rosas del invierno
esconden cicateras su aroma
y tengo que acercar la nariz
para llevarme su rocío en los labios
empapados de fría calma
sosteniéndolas por el cáliz.

No temo,
al rocío
que sacia mi sed de rosas
en las postreras noches de otoño.

Ni temo, 
esa túnica blanca
que pende de las farolas
y se me mete en la boca
cuando se humedecen los bancos de forja .

Aún puedo sentir 
el latido premioso de sus tacones
y la huella 
indeleble en mi memoria
de aquellos cuerpos
sentados en el rocío
que muy estoico
cala el afán de los cuerpos
sobre el banco de forja.

La huella volátil
de sus manos álgidas
bajo el jersey de lana
de cuello alto
de cuello cisne
de cuello barco 
de cuello trémulo.

Las líneas de fuego 
en las manos de hombre.
Las vidas efimeras
en los tatuajes
marcadas a hierro y fuego
con forjas en las pieles
caducas y gozosas.

El rocío presente
en los incipientes ocasos
de los días que comienzan
cada invierno que recuerdo
y olvido
todavía hoy
humedece mis mucosas.