Gano
solo de veros. El triunfo en la vida trae un ajetreo interminable. Has
de correr hasta la siguiente estación, no dura ni una oración, corre,
corre, un negocio más, una clienta babosa de dinero más, rápido, ahora
al gimnasio, saco la perrita a pasear, harr, harr, se caga enseguida, su
dinero costó enseñarla, recojo la caca, venga, venga, mientras la apaño
en una bolsita con una diestra con la siniestra mando una un mensaje a
mi mujer, -llego en 10, te quiero, besos-, los niños, hay los niños,
tengo que recogerlos de la clase de golf, hoy han llegado tarde ya que
la profesora de padel no ha llegado a tiempo, solo me quedan diez
minutos, voy en el cuatro por cuatro, diez años para acabar de pagarlo,
pero los negocios van bien, claro que lo del club, 800 al mes, me tiene
algo desbordado, espero un aumento de sueldo, soy el mejor de la
sección de exteriores, joder con los semáforos, para algunas personas
debieran abrirse solo con aproximarnos, seamos realistas, no llegaré a
tiempo a recogerlos y eso que la perra ha cagado y meado en el instante
adecuado.
De la necesidad de vivir la vida a grandes zancadas, pasando a ritmo de galope ,uniendo un día con otro en una sucesión insustancial y etérea, llegan vacíos negros en el alma, perderse la media hora de transición entre el sueño y el desayuno, en la que recibes pensamientos solo melosos, sentarse al atardecer sobre una piedra con tus hijos uno a cada lado, callados todos, con la luz anaranjada del sol marcando el candor en nuestros rostros, un paseo sin rumbo de la mano por entre calles, una partida de cartas, un polvo no rápido, sin virtuosismo, no ingenioso, o sea uno normalito, de esos que luego te queda una mueca entre imbécil sonriente y amodorrado. En fin, parémonos todos, un ratillo para sentir, quietas las manos, para de menear esa pierna, cierra los ojos, quietud, mira para adentro, espera que la oscuridad se disipe ¿Qué ves? Eso que contemplas, querida, eres tú, con tus líneas y curvas, tus picos y tus fosas, eso ha de ser objeto de tu amor. Si tan solo me acercara a intuirme, hay amiga eso si sería un éxito.
De la necesidad de vivir la vida a grandes zancadas, pasando a ritmo de galope ,uniendo un día con otro en una sucesión insustancial y etérea, llegan vacíos negros en el alma, perderse la media hora de transición entre el sueño y el desayuno, en la que recibes pensamientos solo melosos, sentarse al atardecer sobre una piedra con tus hijos uno a cada lado, callados todos, con la luz anaranjada del sol marcando el candor en nuestros rostros, un paseo sin rumbo de la mano por entre calles, una partida de cartas, un polvo no rápido, sin virtuosismo, no ingenioso, o sea uno normalito, de esos que luego te queda una mueca entre imbécil sonriente y amodorrado. En fin, parémonos todos, un ratillo para sentir, quietas las manos, para de menear esa pierna, cierra los ojos, quietud, mira para adentro, espera que la oscuridad se disipe ¿Qué ves? Eso que contemplas, querida, eres tú, con tus líneas y curvas, tus picos y tus fosas, eso ha de ser objeto de tu amor. Si tan solo me acercara a intuirme, hay amiga eso si sería un éxito.
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