Bueno, bueno, bueno...decía mientras frotaba sus delgadas manos y se retiraba de la frente el flequillo cano. Añadía: Las palabras que empleamos...¡Mienten!.¿A quién se le ocurre que ese conjunto de imagen, olor, temperatura, sonido y lo otro que no tengo palabras para expresarlo, se puede decir con palabras? Ilusos, nada más.
Nos dejó ahí, ojopláticos, boquiabiertos, con los pelos como escarpias, destemplados, acabábamos de oír que el pensamiento es incapaz de salir del cráneo.
Se sentó en su escritorio de caoba y comenzó a canturrear ,o a murmurar, o salmodiar...no supimos qué hacía, mientras garabateaba con su letra indescifrable de médico poco interesado en ser comprendido.
Permanecimos en silencio, mirándonos furtivamente los unos a los otros, diez largos minutos, cuando notó que comenzábamos a inquietarnos, súbitamente, se puso de pié y con una mueca entre divertida y severa nos encañonó con el el dedo , disponiendo la mano en forma de pistola, girando en abanico , ida y vuelta, acojonándonos. Cuando me tenía en el punto de mira, bajó el arma, enfundó y me dijo: Tú, que siempre dices que tanto te gusta Julio Cortazar ¿Sabes que era uno de los mejores domadores de palabras en lengua castellana?Pues después de superar todas las trabas del conocimiento de la lengua, de tratar de plasmar pensamientos en papel, negro sobre blanco,no lo logró. Solo se acercó tan siquiera un poco, cuando inventó un lenguaje, nacido de su particular extravagancia.
Mostró un rostro umbrío y metió las manos en los bolsillos, adoptó una posición encorvada y su flequillo plateado y liso cedió sobre sus ojos. Con un respingo abrió los ojos en extremo y se mesó los pelos abriendo los codos,como alas, plantado ante nosotros: ¡Yo conozco la manera de atravesar el duro cráneo!
-La poesía, el poeta. Transcienden el significado de las palabras, juegan con su musicalidad, con la forma que contienen, con los sueños colectivos, abarcan el alma del pensamiento, transcienden el orden en que queremos ordenar nuestro caos esencial...
Las palabras en la poesía, no son vanos intentos de comunicar....
Recolocó su melena, con gesto adusto, pausadamente regresó a su escritorio, viejo, con múltiples desconchados, caoba clara, que a merced de los rayos de sol del atardecer, mostraba azafranado todo ese caos, canturreaba, murmuraba, salmodiaba...o no.
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