caí dando un traspié
apoye mis manos
en la tierra blanda.
La tierra alfombrada
de fresca hierba
en ese crisol
oscuridad, caída,
tierra y hiervas
se gestó mi teoría.
se gestó mi teoría.
Que no es mía,
que es de todos,
pero me vino de una referencia,
de una alusión.
Me llevó a la conclusión
de que
del cataclismo,
o del catabolismo
o del catabolismo
Venimos a rehacernos de nuevo,
Venimos a la generación,
al anabolismo,
al anabolismo,
Pero devenimos en otro ser.
La referencia:
"...con las cenizas de la madera construiremos el tren......"
de Hipólito Garcia,
traída por el que mira tras la madera,
madera para alimentar
el fogón,
madera para alimentar
el fogón,
del tren,
de la vida .
Pero este nuevo tren
que Groucho, Harpo y Chico
catabolizaron al grito de -¡Traed madera!-
que Groucho, Harpo y Chico
catabolizaron al grito de -¡Traed madera!-
Ese tren que construiremos de las cenizas,
ya no será el mismo.
ya no será el mismo.
El farolillo de la estación
no penderá pendoneando
como antes.
Ese tren
no iluminará
con su enorme lámpara frontal
no iluminará
con su enorme lámpara frontal
los campos velados.
Entre todos los del clan Marx
deconstruyeron el tren,
con jirones de madera
alimentaron su caldera,
se consumió a si mismo.
Hasta que,
supongo,
supongo,
se para,
porque se ha consumido,
porque se ha consumido,
y en la oscuridad tenue,
el clan Marx
saca las cenizas de la caldera,
las moja con abundante agua
de salitre,
o también llamado
o también llamado
concentrado de lágrimas,
modelando
con el brío enajenado
con el brío enajenado
y el anarquista entusiasmo
Que les caracteriza.
Me construyen otro tren.
Idéntico, a la vista,
Pero impepinablemente...
Otro.
Erguido ya,
sobre la nueva estera verde,
sobre la nueva estera verde,
sigo caminando a ciegas,
con una chaquetilla negra,
hombreada,
hombreada,
que me quita el frío,
camino sereno,
en adelante,
solo puede haber un poco más de luz.
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