domingo, 1 de noviembre de 2015

Tres soles trinan en mi vida.

Del sueño
del que me desprendí
bajando por su tronco.
Nunca habré de quitarme las pajas
por más que me sacuda las ropas.

El sueño caló mis sienes 
y la húmeda neblina
encendió mi ceguera,

ya maduras y
candorosas mieses.

El sueño del cuento 
de lomo menguante
la quietud del tiempo
la duración del tiempo
el movimiento del tiempo
asoman en mi sueño con Descartes.

Abriendo los ojos 
enfervorecido por precipitado
por el tronco abajo
del tiempo.
Me tienden muchas manos
pero solo tres recojo:

Una es de dios,
que es mi mujer,
otra del espíritu santo,
que es mi madre 
y la de jesucristo 
que es mi hija.

Santísima trinidad 
una y 
trina el ruiseñor
tras mis párpados trémulos
que me transmite una ceguera
naranja de tres soles 
trinos.

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