He decidido que ya que no he felicitado a nadie la Navidad, solamente he respondido amable y sinceramente a quien se ha acordado de mi, decía,he decidido enviar a quien quiera que lea esto mis deseos para todos en este año que comienza:
Os deseo que la mueca se os torne naranja
pues así veo yo a las personas que deseo cerca de mi.
Deseo que no paséis las hojas del cuento demasiado aprisa.
Que no produzcan en su pasar
Más que una leve brisa
Con aroma de libros viejos nunca leídos.
Deseo que cuando convenga abráis la cueva
Dejéis brotar ese hálito de las entrañas de vuestras oquedades.
Los de cara naranja sabremos comprender la naturaleza del tropel de murciélagos que manan empujados por la duda y la rabia.
Deseo, si lo deseáis, mudéis la cáscara, caracoles de rastro de baba y casa a cuestas.
Que los de cara naranja y aroma a piel de mandarina sabemos reconocer un rastro de baba seca y brillante formidable.
Deseo que impugnéis a quien trate de sujetaros de los cuernos
vuestros cuernos son únicos y como los míos nadie los gobierna, esa es nuestra facultad
¡faltaría más!
Deseo que fundáis los tegumentos con ese ajeno que deseáis,
Que cuando de vivir se trata no valen juicios maternos, ni paternos, ni eternos, el juicio verdadero nos lo da ese borbotón de lágrimas que hemos provocado, y la cara se nos torna pomelo.
Pero... ¡Alegría!
Que si hemos llegado hasta empezar este año... Tan malos no seremos.
Deseo querido grupo de confianza que cada paso que déis lo penséis bien, que no dediquéis ni un instante a pensarlo, el resultado es tan incierto que lo único seguro es la vida, y ahí es donde quería llegar...
Que el equilibrio es deseable, que la zozobra me embriaga, que vivir como si supiera quién soy es una farsa.
Envejecí todo lo que debía cuando nací, mantengo en un cofre de madera de boj mi pecado original y no se lo enseño a nadie, porque todo el mundo lo intuye.
Finalmente deseo que viváis, así como podáis aceptar, porque os conozco, me conozco, me deseo y os deseo.