de blanca luz
troca el camino
al cementerio
en río,
en alud.
Los troncos de los hayas
iluminan las sienes
con sueños de hormigas
con cantos de hieles.
Pesada luna fría
que clarea las hojas
que clarea las alas
de mis labios
marioposa.
Lunático de la piel blanca,
de las libideces bajo los ojos
transparente bajo la córnea,
que borra la línea
entre la vida y la muerte.
Luna,
que tu alba luz mortecina
que tus cráteres juveniles
que tu gravidez cercana
los caminos en blanco ilumina.
Los caminos humanos
los bulevares abigarrados
de caminantes cegados
por negras cruces.
Clarean los pasos
las veredas culpas
y los puentes de manos.
Los hayas platean
que la avenida flanquean
que lleva a la bella muerte
delgada y fría
la blanca luna
me da su mano
me mece y me acuna
hasta la otra orilla.