miércoles, 30 de mayo de 2018

La Compañía

Hablabas solo ,
sonriendo a la farola,
las manos quemadas
y los estragos del fuego
en tus pupilas.

Borracho,
con la sombra encendida,
escapaste por la ventana,
las pestañas ardidas
y la vida salvada.

Me llamaste
y no lo sabías
Acudí
y no lo sabía.

Volví de entre las primeras páginas de este cuento.

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