Creían que la tierra los definía y el idioma, antiguo como la propia tierra, los coronaba. Los desarrapados, desposeídos de esa tierra en los bolsillos, llegaban en manadas e iban soltando sus hijos ocupando su vieja tierra.
Sacaron con ímpetu sus dioses de la antigüedad y azotaron a los foráneos hasta convertirlos en su religión, algunos de los niños de fuera crecieron y se hicieron más auténticos que los de aquí de toda la vida. En fin, fueron inmersos bajo la neblinosa cortina de la necesidad. Pero la mitad, más o menos, decidieron amarrarse a la única deidad que sale de las entrañas...Al libre albedrío, dar la vuelta a los bolsillos vaciar la tierra vieja y la nueva de ellos y llenarlos de manos, que para eso se cosieron.
Cuidar me obsesiona, bebo con sed de esas caras de agradecimiento,ocultas tras las sábanas, tal vez me esté cuidando a mí, tal vez hay un orden desconocido que hace balance al final y da a cada uno lo servido, no sé, yo de momento, gano.
lunes, 31 de diciembre de 2007
domingo, 30 de diciembre de 2007
Día 0
Los dioses son jóvenes y el pelo les pesa como la juventud, las cosas pesadas no tienen edad y la vejez es liviana, el pelo les pesa y se les mete en la boca.
Pero el dolor raya el alma con más fuerza al viejo, la incertidumbre de la decrepitud hace sufrir los pesares con más fuerza, queda poco y no quieren perder tiempo.
El peso del sufrimiento la juventud lo arrastra mirando hacia aquellos árboles, allí tras los montes de los cuarenta, escarpados y cicateros con los placeres, glotones. Tras ellos campas de pasto de los cincuenta ya van anticipando las arenas de las dunas, que bajo el sol se calientan hasta quemar, pero en cuanto el ocaso llega se torna fría y dura.
Tendremos que hartarnos de experiencias para hacer mantillas de sus retales e ir tapandonos del frío y en las noches sin luz reírnos de los titulares.
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