lunes, 31 de diciembre de 2007

De las cosas de la tierra

Creían que la tierra los definía y el idioma, antiguo como la propia tierra, los coronaba. Los desarrapados, desposeídos de esa tierra en los bolsillos, llegaban en manadas e iban soltando sus hijos ocupando su vieja tierra.
Sacaron con ímpetu sus dioses de la antigüedad y azotaron a los foráneos hasta convertirlos en su religión, algunos de los niños de fuera crecieron y se hicieron más auténticos que los de aquí de toda la vida. En fin, fueron inmersos bajo la neblinosa cortina de la necesidad. Pero la mitad, más o menos, decidieron amarrarse a la única deidad que sale de las entrañas...Al libre albedrío, dar la vuelta a los bolsillos vaciar la tierra vieja y la nueva de ellos y llenarlos de manos, que para eso se cosieron.

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