lunes, 21 de septiembre de 2015

Santa María


 
En esa calle abajo eché a rodar mis años adolescentes. Cada sábado pasaba el día inquieto, pesado, cargante, de la emoción de salir, 14 años...
Enamoramientos, peleas, primeras borracheras, juegos peligrosos, juegos inocentes, forjando las primeras amistades, los primeros enemigos, loco preparando la melena, jajaja, si, tenía melena, ¿este pantalón me pega ama? No se hijo pregúntale a tu hermana, cogía prestado el niqui chulo a mi hermano... .

Siempre quedábamos en el mismo, siempre el mismo recorrido, poteros, pero de noche. El kinito, a las 6 de la tarde, a las 8 ya listos para la batalla, a las 6 otra vez derrotados, hora y media tengo de record, recorrer hacia arriba la calle Coscojales hasta la Plaza del cristo, 100 metros.

En fin, que creo que ya me queda  menos por vivir que lo ya vivido y la visión inesperada de esta calle una mañana me trae de atrás una andanada de recuerdos que me hacen sonreír, más aun si me encuentro acompañado de dos adolescentes fenomenales y grandes, muy grandes.

sábado, 19 de septiembre de 2015

El ciego feliz que todo ve en gris

La ceguera de recorrer el camino de lo recto, esa ceguera permanente, emperrada en teñir las esquinas dobladas en blanco lechoso y no ver nada.

¿De dónde sacaremos la leche que nos ciega?
¿De los senos de una puta vieja?
¿De la güevada senil de un excancervero?

Invidentes por todas partes, ateridos de frío resentimiento y leche cortada, que miran la espuma lechosa y huera que escancian los ángeles desconcertados, con sus nalgas trémulas, agitan las alas levitando en blanca argamasa, que no fragua de blanca y de cal que quema nuestros ojos...
Ciegos, estomagados de realidad,cuencas vacías y claras...
El hombre puede heder e inundar las abruptas aceras de miasmas corroyendo las ruedas de los coches...oxidados, inertes, sucios.

Pero, siempre está la antimateria, siempre la partícula oponente, antimateria, que está ahí para la ocasión, el tiempo es su cama de sábanas limpias, siempre o nunca, los angelotes, inundan al hombre con sus cuerpos voluptuosos de tósigos y certidumbres, pero también tenemos a los diablos, negros y flacos, exhalando aromas a maderas y humos inciertos, encendiendo la mirada con negros placeres , hedonizándonos por todos los orificios, apretando y apretando hasta forzar los ojos en sus cuencas. El lado oscuro de la ceguera que nos delata como hombres, siempre ciegos, siempre con el cayado en la mano o con la llaga, llaga que no duele,llaga tierna y tibia,  llaga tierra, llaga barro, llaga polvo,cayado recto y curvo, según la eternidad.
Somos ciegos, siempre lo hemos sido, ciegos de ver solo blanco, lechada gorda blanca. Ciegos de negra y densa negrura, ciegos al matiz, estoicos ante el contraste, el hombre es un ciego para el hombre.

La salvación es la necesidad, la redención por la negrura del alma, la luz divina anega los ojos de culpa y lágrimas y da como resultado un cansinamente denso medio viscoso y lácteo, que ciega la posibilidad de saber de nosotros.

Sabremos más de nosotros cuando contemplemos la inmensidad feliz y certera de gamas del gris.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Patria

Patria del cuento mío
banderas de calzones de algodón
no me puse el reloj
de mi primera comunión

Quiso un vencejo atolondrado
venderme los libros guardados
lloré sin sal
ya no los quería.

Sin sal llora la infancia
con sus banderas al viento
himno a la infamia
son hojas de nuestros cuentos.

Con los ojos pegados
mirábamos el libro de uso
de la vida 

no nos enseñaron 
no nos avisaron.
Que la vida cogia bríos .
Que éramos pequeños joder.
Que no lo sabíamos.
Con instrucciones detalladas.
Sin saber leer.
Con emociones y dentelladas.
Sin saber reír. 
Mi patria y mi bandera.
Mi infancia y mis cuentos.

El vencejo levitando 
me susurró 
de mi porvenir 
un cuento.

Rezaba 
En su portada:
Sopla el viento
con labios húmedos 
Aspira el hálito 
de tus defectos 
que te devolverán 
besos, cieno y afectos.