¿De dónde sacaremos la leche que nos ciega?
¿De los senos de una puta vieja?
¿De la güevada senil de un excancerbero?
Buscamos condenar a nuestros astros
imaginar el calor blanco de la ceguera
no volveremos a ver como veíamos
nos enseñan el orden de la Vía Láctea.
Un Credo de Nicea
una jaculatoria nibal
una orden de vivir
un impuesto de sufrir.
Una infancia desafortunada
un mal en finisterre
la muerte cruda
en la vagina pelona.
Los padres con hábito coral
aceptan la sabiduría infernal
la vida es sacra y doliente
el dolor intermitente
La virtud penitente.
Ciegos de solo ver blanca lechada moral,
soportamos a los cielos divinos
que nos rocían de albo catecismo
y nos meten la Vía Láctea en las niñas y
dejamos oscurecer en martirio a la vagina pelona.
Padres de la humanidad,
viejos por resquebrajados,
darán a esa desdichada infanta una visión del infierno,
desde su ceguera láctea.
¿De dónde sacaremos la leche que nos ciega?
¿De los senos de una monja vieja?
¿De la güevada senil de un sacristán demenciado?
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